John, un limpiador de ventanas de 34 años, dedica su vida a criar a su hijo Michael, un niño de cuatro años a quien su madre abandonó justo después de nacer. Ambos llevan una vida simple, elaborada a través de rituales diarios, en una relación de amor sin fisuras. Por desgracia, a John sólo le quedan unos cuantos meses de vida. Dado que no tiene familia, decide invertir los días que le quedan en buscar una nueva familia que adopte a Michael con el fin de salvar a su hijo de descubrir la terrible realidad de la vida.
Basada en hechos reales.
Una historia que te deja sin aliento. Una reflexión que invita al espectador a pensar en qué harías tú, en este caso.
La relación entre James Norton y Daniel Lamont, fue muy real. Se hicieron amigos antes del rodaje, James jugaba con Daniel, de forma natural. Cuando llegó el momento de rodad la película, entre ambos había tanta química que sus actuaciones eran como si de verdad fueran padre e hijo. El niño desde luego es una monada y transmite muy bien lo que siente su personaje Michael.
Un padre que busca una familia para hacerse cargo de su pequeño cuando él falte. Y desde luego no le fue nada fácil. Tomar una decisión así. Saber que vas a dejar a tu hijo a cargo de otras personas, le dolía mucho.
A mí me ha roto por dentro, porque si eso me pasara a mí, me dolería en el alma. Pero por otro lado, me iría de este mundo sabiendo que mi peque estaría en buenas manos.

La decisión parece evidente. Mejor buscar a alguien de bien que se encargue de tu hijo o dejarlo absolutamente desamparado.
ResponderEliminarUn abrazo.